Mientras tenga algo que perder
“Mientras tenga algo que perder, está atado.” Dos maneras de cerrarle la boca a Craig chocan en un mismo dormitorio. Jacob: «mientras tenga algo que perder, está atado»: la fábrica, la familia, una palabra a su padre; «No me da ningún gusto. Pero funciona». Simon: el director, Ashley, el periódico, una denuncia — la institución en lugar de la palanca. Y el pánico de Jacob: «¡Un tío que no tiene nada que perder es una granada sin anilla! ¿Tienes idea de lo que puede hacer? ¡A ti! A…» — «¿O a ti, Jacob? Acaba la frase».
Aquí sale a la luz quién de los dos es el verdadero rehén. «Yo no tengo secretos. No tengo nada que perder: ya lo he perdido todo. Aquí el único que se esconde eres tú». La palanca sujeta mientras la persona tenga algo que perder — y eso no vale solo para Craig. El secreto vuelve vulnerable a quien lo guarda (véase «El fondo del otro»); Simon es por primera vez más fuerte que Jacob justamente porque no tiene nada que esconder. «La cadena la forjaste tú. Tres años. Apáñatelas tú solo con tu perro»: así hablan las personas que han dejado de responder por los perros ajenos.